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title: "Playa de Gueirúa, la cala de Cudillero que hipnotiza a los fotógrafos de paisaje"
url: https://latitudsavia.com/2026/07/12/territorio/costa/playa-de-gueirua-cudillero-asturias/
date: 2026-07-12T23:06:07+02:00
modified: 2026-07-24T01:10:23+02:00
author: "Mateo Vega Sanzo"
description: "Un rincón de culto para fotógrafos de paisaje en Santa Marina, Cudillero. Cantos rodados, La Forcada y el curadillo pixueto, sin postal ni artificio."
source_html: https://latitudsavia.com/2026/07/12/territorio/costa/playa-de-gueirua-cudillero-asturias/
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# Playa de Gueirúa, la cala de Cudillero que hipnotiza a los fotógrafos de paisaje

En los foros de fotografía nocturna y en los grupos de amanecer y atardecer, un nombre se repite desde hace años: Gueirúa. No hay actor ni cantante detrás de su fama, sino un séquito de fotógrafos de paisaje que la consideran parada obligada en la costa occidental asturiana, junto a geólogos, biólogos y algún que otro pescador que aún baja hasta sus rocas.

## Santa Marina, la aldea que guarda Gueirúa

Santa Marina apenas suma 170 habitantes y vive pegada al Camino de Santiago, en su variante norte por la costa. El pueblo se asienta a unos seis kilómetros de la villa de Cudillero, en la costa occidental asturiana, y de él sale la única senda que lleva a la playa.

![Playa de Gueirúa, la cala de Cudillero que hipnotiza a los fotógrafos de paisaje](https://latitudsavia.com/wp-content/uploads/2026/07/santa-marina-cudillero-asturias.jpg)

Desde la última calle del pueblo, junto a un chalet azul que sirve de referencia a quien camina, arranca un sendero de kilómetro y medio hasta el acantilado. Allí empieza el verdadero desafío: una escalinata de piedra con más de doscientos peldaños que baja hasta los cantos rodados.

La playa apenas mide 160 metros y tiene forma de concha, cerrada a poniente por un acantilado de 80 metros que cae casi en vertical sobre el agua. No hay arena: el suelo entero es de cantos rodados de cuarcita y pizarra, piedras duras que ruedan bajo los pies y que llevan siglos puliéndose contra el oleaje sin deshacerse.

En el extremo oriental, la roca se levanta en agujas afiladas que parten el horizonte como dientes; es la zona conocida como La Forcada. En el resto, el mar entra y se retira dejando charcos entre los bolos que, en bajamar, se quedan quietos como espejos y devuelven el cielo entero. El color cambia con la luz: gris pizarra bajo nubes bajas, casi negro cuando rompe temporal, dorado si el sol pega de lleno sobre la piedra mojada.

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Antes de que existiera el turismo, los vecinos de Santa Marina bajaban hasta aquí para la pesca de bajura y para recoger ocle, el alga que después vendían como abono. Esa memoria de trabajo sigue presente en el silencio del lugar: la zona pertenece al Paisaje Protegido de la Costa Occidental de Asturias y no tiene ni una sola construcción moderna que lo rompa.

## Qué ver y hacer en Gueirúa

**La Forcada.** Restos de una antigua punta de cuarzo y pizarra fracturada por siglos de oleaje cantábrico. Es el rincón que más fotógrafos atrae, sobre todo al amanecer y con marea baja.

**Las pozas de marea.** Cuando el mar se retira quedan charcos entre las rocas donde conviven cangrejos, estrellas de mar y lapas. Merece la pena caminar despacio y con calzado firme, porque el fondo es irregular y resbaladizo. En los acantilados cercanos anidan cormoranes y gaviotas, que sobrevuelan la cala a diario.

**La cetárea abandonada.** Bordeando por la derecha la mayor de las rocas de la playa aparecen, casi de improviso, los restos de una antigua cetárea. Un vestigio del oficio pesquero que sostuvo a Santa Marina antes de que llegara el turismo.

## Dónde comer en Cudillero, Asturias

Santa Marina no tiene bares ni restaurantes junto a la playa, así que lo lógico es bajar a Cudillero, la villa pixueta que da nombre al concejo, a apenas diez minutos en coche.

Allí, en pleno centro, la **Sidrería Casa Mari** sirve pescado que llega directo de la rula del puerto, con el pixín y el pulpo como estandartes de una cocina sin artificios. Muy cerca, **El Pescador**, recomendado por la Guía Michelin, se ha ganado fama por su merluza y su arroz con leche.

El plato que de verdad identifica a Cudillero es el _curadillo_, una antigua conserva de tiburón que los marineros comían en vigilia y que hoy defiende su propia cofradía. Junto a él, la sidra escanciada acompaña casi cualquier mesa de la villa.

Gueirúa no perdona la subida de las escaleras, pero devuelve algo que pocas playas asturianas dan ya: silencio auténtico, roca desnuda y un mar que sigue mandando en su propio territorio.
