En los Picos de Europa, primer Parque Nacional declarado en España, ya no basta con caminar. A partir de este lunes, 20 de julio, quien pise su territorio puede llevar constancia sellada de cada paso. El Parque estrena el Programa Pasaporte de los Picos, con vigencia para 2026 y 2027 y posibilidad de extenderse hasta 2028.
Quien conoce este macizo sabe que no es un espacio homogéneo, sino tres comunidades autónomas cosidas por la caliza: Asturias, Cantabria y Castilla y León. El nuevo programa reconoce esa condición fronteriza y reparte sus Centros de Visitantes entre las tres, buscando que el senderista se mueva por el conjunto del parque y no solo por sus rincones más fotografiados.
Lo interesante es que en realidad no hay un solo pasaporte, hay dos, y no se dirigen al mismo caminante. Uno premia la visita pausada, casi familiar, a los centros de interpretación. El otro exige sudar el Anillo de Picos de refugio en refugio. Vamos a distinguir cuál es cuál y cómo se sella cada uno.
La geografía institucional del Parque Nacional de los Picos de Europa
El Parque Nacional de los Picos de Europa reparte su gestión y sus puertas de entrada entre tres territorios: Asturias, Cantabria y León. El Pasaporte de los Picos se obtiene y se sella en cuatro Centros de Visitantes, uno por cada zona de acceso principal al macizo: Pedro Pidal, en la zona de los Lagos de Covadonga (Asturias); Sotama, en Tama (Cantabria); La Fonseya, en Oseja de Sajambre (León); y el Centro de Visitantes de Posada de Valdeón (León).
Cada familia puede obtener hasta dos pasaportes de forma gratuita en cualquiera de estos centros; a partir de esa cifra, el documento tiene un coste ajustado. Solo cuentan las visitas y rutas realizadas a partir del inicio de la vigencia del programa, y en el caso de las fotografías, la fecha que figura en las propiedades del archivo es la que acredita el paso por cada punto.

El latido del programa: metas, sellos y refugios
Los Centros de Visitantes como primer sello. La visita a Pedro Pidal, Sotama, La Fonseya o Posada de Valdeón es el punto de partida obligado para conseguir el pasaporte y empezar a sumar metas. Quien busca completar el recorrido por los tres territorios hace bien en planificar la ruta pensando en estos cuatro puntos como referencia, no como trámite.
Las rutas de mediano y gran recorrido vinculadas al programa. Cada meta se justifica pasando por los Puntos de Información señalados para cada recorrido y mostrando fotos o selfies tomados en lugares concretos del itinerario. Conviene llevar el móvil con la localización activada, porque será la fecha del archivo, no la palabra del caminante, la que valide el logro.
El Anillo de Picos, para el senderista exigente. Frente al pasaporte institucional, el Pasaporte del Anillo de Picos se adquiere por 3 euros en cualquiera de los refugios de montaña del macizo. Está pensado para quien enlaza etapas de altura y quiere llevar constancia sellada de cada jornada, refugio a refugio, sin pasar necesariamente por los Centros de Visitantes.
Las cuatro metas y el título final. Quien complete las cuatro metas sucesivas del Programa recibe la acreditación de Senderista Premium y de Embajador del Parque Nacional de los Picos de Europa, con diploma incluido. Existen niveles previos para quienes van completando el recorrido poco a poco, sin prisa por llegar a la meta final en una sola temporada.
Territorio compartido: el sentido del Pasaporte en Asturias, Cantabria y León
El objetivo declarado del programa no es solo entregar obsequios, sino repartir la presión turística entre zonas del Parque hoy menos frecuentadas frente a los puntos ya saturados, como los Lagos de Covadonga en temporada alta. Al obligar a moverse entre los cuatro Centros de Visitantes, el programa empuja al caminante hacia rincones del macizo con paisajes igual de notables pero con mucha menos gente.
Esa lógica territorial también reparte beneficio económico entre los municipios que integran el Parque, algo especialmente sensible en un espacio protegido que se extiende por tres comunidades autónomas con ritmos turísticos distintos. El Reglamento del Programa, disponible en los propios Centros de Visitantes, detalla el resto de condiciones para quien quiera sumarse desde el primer día de vigencia.
Un sello en un pasaporte no cambia la montaña, pero sí puede cambiar por dónde camina la gente. Si el programa cumple lo que promete, algún valle hoy silencioso de los Picos de Europa empezará a escuchar pasos nuevos, sin perder por ello el silencio que lo hace distinto.