Rutas cerca de Oviedo: once escapadas fáciles sin salir de la comarca
Oviedo tiene una ventaja que pocas capitales de interior pueden presumir: el territorio rural empieza literalmente donde termina el último semáforo. No hace falta planificar una excursión de día completo para salir de la ciudad.
Entre vías verdes, desfiladeros, torreones medievales y el propio monte que corona la ciudad, la comarca ovetense reúne un puñado de rutas cortas que rara vez exigen más de dos o tres horas.
Aquí van once, cada una con su propio carácter, agrupadas por la zona de la comarca donde se encuentran y con datos verificados de distancia y duración.
Monte Naranco: dos joyas del prerrománico a cinco minutos a pie
Ningún otro monte de Asturias concentra tanta historia en tan poco desnivel. Desde el Centro de Interpretación del Prerrománico Asturiano, un sendero de apenas cinco minutos lleva hasta Santa María del Naranco y, unos metros más adelante, hasta San Miguel de Lillo. Ambas son Patrimonio de la Humanidad desde 1985, y ambas se construyeron en el siglo IX como palacio de recreo del rey Ramiro I, no como iglesias, aunque hoy se usen como tal.
Lo que hace única esta ruta es que no exige senderismo en absoluto: se puede llegar en coche hasta el aparcamiento del centro de interpretación y recorrer el resto a pie. Quien quiera estirar la piernas puede seguir subiendo hasta el monumento del Sagrado Corazón, en el Pico Paisano, a 2,1 km de Santa María, con la ciudad entera desplegada abajo.

Itinerario: Centro de Interpretación del Prerrománico – Santa María del Naranco – San Miguel de Lillo · Distancia: menos de 1 km (ampliable a 2,1 km hasta el Pico Paisano) · Dificultad: nula · Mejor momento: primera hora de la mañana, antes de que lleguen los autobuses de grupos turísticos.
Pista Finlandesa: el paseo de after-work de los ovetenses
Si Oviedo tuviera un salón exterior, sería este. Inaugurada en los años ochenta sobre la ladera sur del Naranco, la Pista Finlandesa es la ruta que los propios ovetenses hacen entre semana, no un plan de fin de semana para visitantes. Circular, con menos de 40 metros de desnivel y perfectamente equipada con farolas y bancos, es tan cómoda que se recorre igual con tacones que con botas de monte.
Lo singular aquí no es el paisaje, sino la fauna urbana: ardillas que casi no huyen de la gente, acostumbradas al tránsito constante. Es la ruta que recomendaría a quien tiene una hora libre entre reuniones y quiere aire limpio sin salir realmente de la ciudad.

Itinerario: Calle Pedro Caravia – Fitoria (circular) · Distancia: 5,5 km · Duración: 1,5–2 h · Dificultad: nula.
Senda Verde de Fuso de la Reina: la vía verde que borra la ciudad en dos kilómetros
Esta es la ruta que mejor explica la transición entre Oviedo urbano y Oviedo rural. Sale del Parque de Invierno pegada a la Fundación Masaveu y, nada más pasar la Manjoya, hacia el kilómetro dos, el paisaje se abre de golpe: desaparecen los edificios y aparecen los prados. El trazado sigue la vieja línea de FEVE hacia Collanzo y Pravia, con varios túneles iluminados que en verano ofrecen el único tramo fresco de toda la ruta.
El tramo final, cruzando el puente de hierro sobre el Nalón justo antes de llegar a Fuso de la Reina, es el que se lleva las mejores fotos de toda la senda. Quien no quiera hacer los 7,8 km completos puede parar en Las Caldas y volver en autobús urbano, sin perderse lo mejor del recorrido.
Itinerario: Parque de Invierno – Fuso de la Reina · Distancia: 7,8 km (ida) · Duración: 2 h a pie, 1 h en bici · Apta para: carritos, perros atados, todo tipo de caminantes · Recomendación: llevar agua, no hay fuentes en todo el trayecto.
Ruta de las Caldas: la versión corta para llevar niños pequeños
Es, en la práctica, el primer tramo de la senda anterior, pero merece entrada propia porque cumple una función distinta: es la ruta que se hace con niños que todavía no aguantan largas caminatas. Sigue el Nalón entre alisos y chopos, con el río Gafo como compañero constante, y termina en un pueblo con balneario, bares y la posibilidad de volver en bus si las piernas ya no dan más.

Itinerario: Parque de Invierno – Las Caldas · Distancia: 2,5 km · Duración: 1 h · Dificultad: nula.
Cascadas de Guanga: el salto de agua que solo funciona bien en primavera
Esta es la ruta que hay que planificar con calendario en mano. El resto del año la cascada existe, pero en verano el caudal baja tanto que pierde la mitad de su gracia. Desde Perlavia, un sendero ancho y bien señalizado lleva hasta los pies de Peña Castiellu, donde el arroyo se desliza en cortina hasta una poza rodeada de vegetación cerrada.
Hay una segunda opción de acceso, desde San Andrés de Trubia, algo más exigente pero con la ventaja de poder llegar en autobús con la línea L1 Tudela Veguín-San Andrés, útil para quien no quiera coger el coche.

Itinerario: Perlavia – Cascadas de Guanga (o San Andrés de Trubia – Cascadas) · Distancia: menos de 5 km · Duración: 1,5–2 h · Mejor época: primavera.
Meandros del Nora y Senda de Priañes: el mirador que casi nadie de Oviedo conoce
De todas las rutas de esta lista, esta es la que más sorprende a quien vive en Oviedo y nunca ha ido. El sendero, homologado como PR-AS 183, arranca en la iglesia prerrománica de San Pedro de Nora, del siglo IX, sube hasta Priañes y baja al mirador de los meandros, donde el río Nora dibuja curvas encajadas en roca caliza declaradas Monumento Natural. Por el camino se cruzan restos de molinos de agua y el puente medieval del Gubín, testigos de una economía agraria que organizó este valle durante siglos.
El coche se deja mejor en el propio pueblo de Priañes que en San Pedro de Nora, donde el aparcamiento es más limitado. Conviene llegar a media mañana, cuando la luz incide de lleno sobre las curvas del río.

Itinerario: San Pedro de Nora – Priañes – Mirador de los Meandros del Nora – Embalse de Priañes – San Pedro de Nora · Distancia: 9,2 km (circular) · Duración: 2,5 h · Dificultad: fácil, con algún repecho puntual.
Ruta Salamandra: la que lleva el nombre del animal que la habita
Sin salir del propio concejo de Oviedo, esta ruta cruza la vega de Siones y bordea el pico del mismo nombre antes de atravesar los barrios rurales de Pando y Gayoso, con sus hórreos y casas tradicionales todavía en pie. Está señalizada con azulejos decorados con una salamandra, el anfibio habitual de la zona, que marca cada cruce e inicio de desvío sin posibilidad de perderse.
Es de las tres rutas del proyecto municipal «Naturaleza de cercanías en Oviedo», pensadas específicamente para no depender del coche: se puede empezar en la estación de tren de Llamaquique para evitar tramo urbano.
Itinerario: La Arquera (Puerto) – Siones – Caces · Distancia: 9,6 km · Duración: unas 3 h · Dificultad: baja-media, con tramos de carretera secundaria.
Ruta del Buitre: la que enseña el Oviedo rural que nadie fotografía
Segunda de las rutas del mismo proyecto municipal, arranca en el barrio de Pozoval y sube hasta la base de El Picu antes de cruzar los pueblos de Buseco y Cotomonteros, entre robles, castaños, avellanos y acebos. Es la ruta más larga de las tres, y la única donde la dificultad no viene del desnivel sino del barro que se acumula tras la lluvia, así que conviene revisar el tiempo de los días previos antes de calzar zapatilla en vez de bota.

Itinerario: Pozoval – El Barguero – Buseco – Las Carangas – Cotomonteros – Pando – La Vallina – Pozoval · Distancia: 10,5 km · Duración: 4 h · Dificultad: baja-media.
Torreón de Peñerudes: la torre medieval que se ve pero no se pisa entera
En el concejo vecino de Morcín, esta es la ruta para quien quiere sentir que viaja en el tiempo sin alejarse demasiado de Oviedo. El Torreón de Peñerudes, del siglo XII y declarado Bien de Interés Cultural, no se conserva completo, pero lo que queda en pie basta para imaginar su función defensiva sobre la Sierra del Aramo.
La mejor opción con niños pequeños es dejar el coche en el pueblo de El Campo, junto al monumento al Montañero, y no en la propia área recreativa del embalse de los Alfilorios, algo más alejada del torreón.

Itinerario: El Campo (Morcín) – Torreón de Peñerudes · Distancia: 7,7 km · Duración: algo más de 2 h · Dificultad: baja, con algo de pendiente.
Covarones del río Tuernes: la única ruta de la lista que se hace bajo tierra
En el concejo de Llanera, esta es la ruta más distinta de todas las de esta lista, porque parte de ella se hace literalmente dentro de una cueva. A solo 1 km del área recreativa de Los Covarones, el río Tuernes ha horadado en roca caliza un tramo de cuevas, arcos y túneles naturales que se pueden atravesar con calzado acuático antideslizante y frontal.
Quien no quiera meterse en el agua puede quedarse en el entorno exterior, con vestigios etnográficos como la cueva-refugio de la Nora y los restos del molino de Casa Pina, sin renunciar del todo a la experiencia.

Itinerario: área recreativa Los Covarones – entorno kárstico del río Tuernes · Distancia: 1 km hasta el acceso principal · Apta para: carrito de bebé en el tramo exterior; calzado técnico si se entra en las cuevas.
Senda del río Nora en Siero: la ruta que se puede hacer solo de ida
Última de la lista y quizás la más práctica para quien no quiere repetir camino de vuelta: esta senda fluvial asfaltada sigue el Nora hasta Lieres, con la posibilidad de regresar al punto de partida en el tren de cercanías de FEVE. Es de las rutas menos conocidas de toda la comarca, pese a un valor paisajístico que no tiene nada que envidiar a las más frecuentadas.
Itinerario: senda del río Nora – Lieres (con regreso en tren) · Distancia: 9 km (ida) · Dificultad: nula · Apta para: bici, carrito de bebé, paseo tranquilo.
Un territorio que empieza donde acaba la ciudad
Ninguna de estas once rutas exige alejarse mucho de Oviedo ni disponer de un día entero. Bastan un par de horas y calzado adecuado para pasar de caminar entre semáforos a caminar entre castilletes medievales, molinos centenarios o el propio prerrománico asturiano.
Esa distancia tan corta entre lo urbano y lo rural es, quizás, lo que mejor explica cómo se vive en el centro de Asturias: la ciudad y el territorio no compiten, se completan a pocos kilómetros de distancia.