El sol se esconde entre los manzanos: guía para observar el eclipse en la Comarca de la Sidra

Seis miradores en Bimenes, Cabranes, Colunga, Nava, Sariego y Villaviciosa para ver el eclipse total entre pomaradas y sidra natural.

Mateo Vega Sanzo · · 6 min de lectura
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El sol se esconde entre los manzanos: guía para observar el eclipse en la Comarca de la Sidra
Las claves 5
  1. 1 La Comarca de la Sidra entra en la banda de totalidad del eclipse del 12 de agosto de 2026.
  2. 2 Seis concejos, Bimenes, Cabranes, Colunga, Nava, Sariego y Villaviciosa, tienen puntos de observación municipal habilitados.
  3. 3 La totalidad durará algo más de dos minutos, con caída térmica de varios grados en pleno agosto.
  4. 4 Conviene revisar la previsión meteorológica el mismo día, ya que el relieve interior genera nieblas locales.
  5. 5 La sidra natural de la comarca, ligada a las pomaradas, acompaña la tradición de observar el cielo en comunidad.

El 12 de agosto de 2026, a media mañana, el sol desaparecerá sobre la Comarca de la Sidra. Bimenes, Cabranes, Colunga, Nava, Sariego y Villaviciosa quedan dentro de la banda de totalidad del eclipse, la franja donde el fenómeno se ve completo y no como un simple mordisco en el disco solar.

Aquí el paisaje no es de cumbre desnuda, sino de prau cercado, pomarada y hórreo. La luz que se apaga esa mañana no cae sobre roca caliza sin más: cae sobre manzanos cargados de agosto, sobre vacas paciendo y sobre corredoiras que huelen a hierba recién segada.

Hay un dato que casi nadie cuenta: los payos de esta comarca ya vivieron eclipses antes, sin previsión meteorológica ni gafas homologadas, y el campo respondió a su manera. Ese es el hilo que conecta el fenómeno astronómico con el paisanaje que todavía llena las pomaradas cada otoño.

La geografía de la Comarca de la Sidra el día de la totalidad

La Comarca de la Sidra ocupa el centro oriental de Asturias, entre la sierra de Peñamayor y el litoral de Villaviciosa. Es territorio de transición: ni alta montaña ni costa abierta, sino un mosaico de valles bajos, praderías y pomaradas que raramente supera los 600 metros de altitud.

Esa cota moderada tiene una ventaja concreta para el eclipse. El horizonte oeste, la dirección por la que llegará la sombra de la luna, queda despejado en varios de los puntos elegidos por los ayuntamientos, sin la barrera de crestas que sí condiciona la observación en los Picos de Europa.

La sierra de Peñamayor, que separa Nava de Cabranes, actúa como columna vertebral de la comarca y como mirador natural. Desde sus laderas, la sombra lunar avanzará sobre los valles del Nora y del Piloña antes de alcanzar la costa de Villaviciosa, donde el Cantábrico cerrará el recorrido del fenómeno sobre suelo asturiano.

El latido del lugar: seis miradores para el eclipse en la Comarca de la Sidra

Los ayuntamientos de la comarca han fijado puntos de referencia municipal para consultar los datos del eclipse. No son miradores turísticos al uso, son sitios de paso cotidiano que ese día se llenarán de gente mirando al cielo con gafas homologadas.

Fayacaba, en Bimenes

Punto de referencia municipal en el concejo más pequeño de la comarca. El terreno es de valle estrecho y prau en pendiente, así que conviene llegar con margen y aparcar en los ensanches de la carretera sin bloquear los accesos a las fincas, que ese día siguen siendo de uso agrícola.

Área Recreativa Peña Cabrera, en Cabranes

Situada en un entorno boscoso con mesas y sombra, es de los pocos puntos de la lista pensado ya para la estancia larga. Llevar la merienda y llegar temprano permite hacerse con una mesa antes de que el área se llene a media mañana.

Faro de Luces, en Colunga

Aquí el eclipse se vive con el Cantábrico de fondo. El faro, activo desde el siglo XIX, ofrece un horizonte marino limpio hacia el oeste, ideal para ver llegar la sombra sobre el agua antes de que tape el sol.

Les Praeres, en Nava

La majada se asienta en el corazón de la sierra de Peñamayor, dentro de un espacio de singular valor medioambiental. Se llega por una carretera de montaña estrecha, con curvas cerradas y vistas amplias sobre el municipio, así que no es lugar para llegar con prisa ni con el depósito de gasolina justo.

Alto Fario, en Sariego

El concejo más discreto de la comarca ofrece aquí un altozano abierto, sin arbolado que corte la vista hacia poniente. Es de los puntos con menos afluencia prevista, buena opción para quien prefiera vivir la totalidad sin aglomeración.

Playa de Rodiles, en Villaviciosa

El eclipse llegará aquí con la ría de Villaviciosa a un lado y el Cantábrico abierto al otro. Es el único punto de la lista a nivel del mar, así que conviene sumar protector solar a las gafas homologadas: la arena refleja y el sol de agosto no da tregua ni en día de eclipse.

Lo que no cuentan los folletos: temperatura, silencio y color

Durante los algo más de dos minutos de totalidad, la temperatura caerá varios grados en toda la comarca. En las pomaradas, ese descenso brusco suele coincidir con el silencio repentino de los pájaros, un detalle que quien ha vivido un eclipse total describe como el momento más inquietante de toda la mañana.

El verde asturiano, tan característico del prau y de la manzana verde, cambiará de tono según avance la sombra. Pasa de un verde intenso de pleno verano a un verde ceniciento, casi de anochecer prematuro, para recuperar su color en cuanto el sol reaparece por el otro lado de la luna.

Oficio, tierra y mesa: la despensa de la Comarca de la Sidra, Asturias

La Comarca de la Sidra debe su nombre a la manzana, y en agosto esa manzana todavía está verde en el árbol, camino de la maduración de septiembre. Los lagareros de la zona llevan generaciones leyendo el tiempo que hace en la pomarada, y algún productor veterano ya cuenta que sus abuelos paraban la faena en el prau cuando el cielo se oscurecía sin nubes de por medio, convencidos de que algo no iba bien.

Esa memoria campesina convierte al eclipse en algo más que un espectáculo astronómico: es una jornada que se puede vivir con sidra natural en la mano, en algún chigre de Nava o de Villaviciosa, brindando al cielo cuando el sol regrese. El protocolo de esa mañana es sencillo: gafas homologadas para mirar, sidra natural para celebrar y un buen prau desde el que ver ambas cosas.

Quien busque producto auténtico tiene en Nava y en Villaviciosa las llagares con mayor tradición de la comarca, y en los chigres de Colunga el marisco de roca que llega cada mañana desde el propio litoral donde se pondrá el sol ese 12 de agosto.

Preparar la jornada: acceso y respeto al terreno

Todos los puntos citados son de uso agrícola o de paseo habitual, no aparcamientos habilitados. Conviene revisar la previsión meteorológica el mismo día antes de desplazarse, porque el interior de la comarca genera nieblas de valle que la costa no sufre, y elegir destino en función de ese parte puede salvar la mañana.

Cargar el depósito la víspera, llevar agua y no bloquear los accesos a fincas y praos son gestos mínimos que permiten que la comarca siga funcionando con normalidad ese día, con o sin eclipse de por medio.

El 12 de agosto, la Comarca de la Sidra se quedará a oscuras durante algo más de dos minutos. Después, el sol volverá a caer sobre las pomaradas como cualquier otra mañana de agosto. Pero ese silencio breve entre los manzanos, dicen los que ya lo vivieron, no se olvida con una sola sidra.

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Mateo Vega Sanzo
Escrito por Mateo Vega Sanzo

Cronista de territorio en Latitud Savia. Recorre costa, interior y pueblos de Asturias hablando con quien realmente vive el paisaje.

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