Los pueblos cerca de Luarca que se esconden entre acantilados y brañas

Explora la comarca de Luarca a través de tres tesoros: la tradición marinera de Puerto de Vega, la reserva etnográfica de Cadavedo y los senderos romanos del valle de Paredes y el río Esva.

Mateo Vega Sanzo · · 6 min de lectura
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Los pueblos cerca de Luarca que se esconden entre acantilados y brañas
Las claves 5
  1. 1 Tres pueblos rodean Luarca repartidos entre costa ballenera, acantilado etnográfico y valle vaqueiro de interior.
  2. 2 Un antiguo puerto ballenero conserva las quijadas de una ballena de treinta toneladas en su mirador principal.
  3. 3 Un pueblo galardonado en 2022 reúne 89 hórreos y 34 paneras sobre un acantilado del Cantábrico.
  4. 4 Un valle de interior guarda un dolmen, un menhir y una ruta de oro romano hacia Navelgas.
  5. 5 Entre dos de estos pueblos se extiende un estuario de dunas donde todavía habita la nutria.

Luarca concentra la fama con su puerto en anfiteatro y su apodo de Villa Blanca de la Costa Verde, pero el concejo de Valdés reparte identidad mucho más allá del casco urbano. Hacia el oeste, ya en Navia, Puerto de Vega guarda memoria ballenera bajo sus casonas de indianos. Hacia el este, Cadavedo se asoma al Cantábrico desde un acantilado sembrado de hórreos. Y hacia el interior, el valle de Paredes esconde dólmenes, brañas vaqueiras y una ruta de oro que los romanos trazaron hasta Navelgas.

Aquí la geografía separa dos mundos con apenas veinte kilómetros de distancia. La rasa costera, tallada en pizarras de Luarca y cuarcitas de la Serie de los Cabos, sostuvo durante siglos la caza de la ballena y el comercio marítimo. El interior, en cambio, gira en torno a valles fluviales como el del Esva, donde la vida vaqueira marcó un paisanaje propio, distinto al de la costa, con sus brañas de altura y su ganadería trashumante.

Hay un mirador con dos quijadas de ballena de cuatro metros flanqueando el primer contrato ballenero que se conoce en España, un pueblo de 435 vecinos que sigue sosteniendo una escuela rural abierta desde 1923, y un estuario donde la nutria todavía caza al abrigo de las dunas. Ese es el tipo de detalle que este territorio guarda para quien se detiene más de una tarde.

La geografía que envuelve Luarca: rasa occidental, ría y valle vaqueiro

El concejo de Valdés se extiende sobre una rasa costera que alcanza los 107 metros de altitud máxima entre el Cabo Vidio y el Cabo Busto, con acantilados de casi 60 metros casi verticales. En su límite occidental, entre Valdés y Navia, el río Barayo excava en apenas 12 kilómetros de curso un estuario de alto valor ecológico, catalogado como Zona Especial de Conservación, con un cordón de dunas que es el cuarto en extensión de toda Asturias. Hacia el interior, el valle de Paredes se abre junto a las Hoces del río Esva, declaradas Monumento Natural en 2001, un paisaje de castaños, nogales y avellanos muy distinto del litoral batido por el nordeste.

Esta doble geografía, costa ballenera e interior vaqueiro, explica por qué el paisanaje de Valdés nunca fue uniforme. Marineros y arponeros en Puerto de Vega y Cadavedo, indianos que volvieron de América a construir casonas señoriales, y pastores trashumantes que subían con el ganado a las brañas de Aristébano, Caborno o Silvamayor.

El latido de los pueblos cerca de Luarca: paisanaje, piedra y mirador

Puerto de Vega, el puerto ejemplar donde murió Jovellanos

A siete kilómetros y medio de Navia, y a poco más de veinte minutos de Luarca, Puerto de Vega fue elegido Pueblo Ejemplar de Asturias en 1995 y Pueblo Más Bonito de Asturias en 1998. Conviene aparcar en la parte alta y bajar a pie hacia el puerto, porque las calles del casco antiguo son estrechas y de tránsito complicado. El Mirador de la Riva recrea la antigua mesa de mareantes con dos quijadas de ballena de cuatro metros de longitud, procedentes de ejemplares de treinta toneladas, que flanquean el primer contrato ballenero escrito que se conoce en España; muy cerca, el Paseo del Baluarte conserva las almenas y dos cañones del siglo XVIII que sirvieron contra corsarios y contra las tropas napoleónicas. En este pueblo pasó sus últimos días Gaspar Melchor de Jovellanos, en 1811, acogido por los vecinos cuando ya agonizaba. Conviene visitar la lonja de 1928 entre semana, porque es la que subasta más percebe de toda Asturias.

Los pueblos cerca de Luarca que se esconden entre acantilados y brañas

Cadavedo, el pueblo de los 89 hórreos sobre el acantilado

A dieciocho kilómetros de Luarca, en pleno Paisaje Protegido de la Costa Occidental de Asturias, Cadavedo fue nombrado Pueblo Ejemplar de Asturias en 2022 por su capacidad de mantener la diversidad productiva y fijar población. El casco antiguo, con casas de corredores de madera, conserva 89 hórreos y 34 paneras, además de molinos, fuentes y lavaderos que forman una auténtica reserva etnográfica. Conviene caminar hasta la ermita de La Regalina, en lo alto de la Punta del Cuernu, para ver la Playa de la Ribeirona desde el acantilado; la talla de la virgen, según la tradición local, apareció escondida en el tronco hueco de un castaño durante la Reconquista. La Torre de Villademoros, del siglo XVIII, y la casa natal del Padre Galo, sacerdote que recuperó el habla local o «faliel.la», completan un recorrido que se hace entero a pie en poco más de una hora.

Los pueblos cerca de Luarca que se esconden entre acantilados y brañas

Paredes, el valle vaqueiro del dolmen y el menhir

A unos 25 kilómetros de Luarca, ya de camino hacia el interior por la AS-221, el valle de Paredes recibió el Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias en 2001 por la solidaridad vecinal y la conservación de su patrimonio natural y etnográfico. El recorrido pasa por Brieves, pueblo conocido por sus arcos de piedra que unen los hórreos con las viviendas, y llega hasta San Pedro de Paredes, con su iglesia de base románica y un puente medieval sobre el río Candanín. En la aldea de Vega se conserva el dolmen de Restiello, y en Ovienes sigue en pie un menhir prehistórico, vestigios de al menos tres castros aún sin excavar. Conviene calzar bota de monte para la senda de las Hoces del Esva, PR-AS1, que sube por momentos a media ladera con vistas sobre el bosque de ribera; es el mismo camino por el que, según la tradición local, los romanos transportaban el oro extraído en las minas de Navelgas hasta Trevías, para embarcarlo después en Luarca.

Los pueblos cerca de Luarca que se esconden entre acantilados y brañas

Oficio, tierra y mesa: la despensa de Luarca y su comarca, Asturias

El occidente asturiano vive del mar y del castaño casi a partes iguales:

  • En Puerto de Vega, la lonja sigue subastando cada día el percebe que los mariscadores arrancan de los acantilados cercanos a Barayo, y las antiguas fábricas de conservas, salazones y escabeches marcaron durante generaciones la economía del puerto.
  • En Cadavedo, entre el Cabo Vidio y el Cabo Busto, las huertas de la rasa costera sostienen una producción hortícola que abastece los mercados semanales de Luarca y Trevías.
  • Hacia el interior, en el valle de Paredes, los bosques de castaño, nogal y avellano definen una economía de recolección tradicional que todavía se practica en otoño, mientras la ganadería trashumante de las brañas vaqueiras aporta la carne y el queso que rara vez salen del propio concejo.

Puerto de Vega, Cadavedo y Paredes cuentan, cada uno desde su geografía, la misma historia de un concejo partido entre el Cantábrico y la montaña. La memoria ballenera de un puerto, los hórreos centenarios de un acantilado y el dolmen de un valle vaqueiro conviven a menos de media hora de la Villa Blanca, sin necesidad de que nadie los anuncie. Quien se aparta de Luarca aunque sea una tarde entiende algo del occidente asturiano que ningún mirador explica solo.

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Mateo Vega Sanzo
Escrito por Mateo Vega Sanzo

Cronista de territorio en Latitud Savia. Recorre costa, interior y pueblos de Asturias hablando con quien realmente vive el paisaje.

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