Antonio Lobato conoce Asturias desde dentro. El periodista de Fórmula 1, nacido en Oviedo, no necesita recomendaciones de guías de viaje para encontrar el norte que le pertenece. Este verano ha vuelto a la playa de Ballota, en el concejo de Llanes, con los pies en el agua y la mirada fija en los Picos de Europa. Una imagen que publicó en redes sin filtro, sin pose, con bañador y gorra.
Exactamente así de real es este rincón de la Costa Oriental de Asturias. Llanes tiene 30 playas a lo largo de 56 kilómetros de litoral, y esta es, quizás, la que menos necesita defenderse sola.
Si quieres entender por qué alguien que ha cubierto Grandes Premios en cuatro continentes prefiere este trozo de Cantábrico a cualquier otra orilla, sigue leyendo.
Ballota, el arenal del concejo de Llanes que Antonio Lobato llama refugio
La playa de Ballota está en las proximidades de la parroquia de Cue, a pocos kilómetros de Llanes capital. Forma una concha natural que contiene el oleaje y convierte el baño en algo cercano al silencio. La arena es fina y de tono claro, lo suficientemente húmeda casi siempre para recordarte que estás en el norte. Al fondo, los Picos de Europa no decoran: presiden.
La separa de la playa de Andrín el Mirador de la Boriza, una plataforma de hormigón sobre Punta el Pandón que ofrece una visión de 360 grados sobre la costa oriental asturiana. Es el tipo de mirador al que uno llega pensando que se quedará diez minutos y del que sale media hora después, incapaz de explicar exactamente qué ha visto pero seguro de que no lo olvidará pronto.
Ballota tiene chiringuito de temporada y vigilancia en los meses de mayor afluencia. Aun así, rara vez se satura. Eso también forma parte de su carácter.
Qué ver y hacer en la Costa Oriental: más allá del chapuzón de Lobato
La Costa Oriental de Asturias se extiende desde Villaviciosa hasta el límite con Cantabria. El concejo de Llanes actúa como eje, con una villa de algo más de 13.000 habitantes que en verano puede multiplicar su población por siete. El casco urbano merece tiempo propio: palacetes de indianos levantados a finales del siglo XIX por emigrantes que volvieron de América con dinero y nostalgia, calles de piedra que guardan el orden de siglos anteriores.
Los Cubos de la Memoria, puerto de Llanes. El artista vasco Agustín Ibarrola intervino 170 bloques de hormigón de la escollera del puerto con una serie de pinturas que mezclan lenguaje conceptual y expresionista. El resultado cambia con la luz, con la marea, con la hora del día. No es una instalación que se explique: es una que se recorre.
Playa de Gulpiyuri, concejo de Llanes. Un monumento natural que cuesta creer hasta que se ve. El mar penetró en la roca caliza a través de un proceso de erosión kárstica y creó una playa interior rodeada de prado. El agua entra por cuevas subterráneas. Tiene menos de 50 metros de arena y una lista de espera de visitas que ha obligado a regular el acceso. Vale cada paso del camino.
Cueva de Tito Bustillo, Ribadesella. A unos 30 kilómetros de Llanes, Ribadesella combina tradición marinera con uno de los conjuntos rupestres del paleolítico más importantes de la península. Las pinturas de Tito Bustillo llevan en esa roca entre 10.000 y 35.000 años. El acceso es limitado y las reservas se agotan. Si el viaje incluye esta zona, conviene planificarlo antes de salir de casa.
Senderismo por la Sierra de Cuera. Paralela al mar y situada entre los Picos de Europa y la línea de costa, la Sierra de Cuera ofrece rutas que permiten ver el Cantábrico desde arriba. Una de ellas conecta Llanes directamente con la playa de Ballota. Hay quien hace el camino de bajada, se baña y sube de vuelta. Hay quien lo hace y no vuelve a buscar otro plan en varios días.
Dónde comer en Llanes, Asturias
Llanes tiene mesa para todos los registros. La cocina de la Costa Oriental no entiende de tendencias: entiende de producto, de temporada y de hacer las cosas como se han hecho siempre, con alguna vuelta de tuerca cuando la tiene. El marisco del Cantábrico, las fabes con almejas y la sidra natural son los tres ejes sobre los que gira cualquier comida con criterio en esta zona.
Restaurante El Bálamu, Llanes. Referencia consolidada en el pueblo para quien quiere comer pescado y marisco del día sin artificios. La carta varía según lo que llega a lonja. El centollo, cuando está en temporada, no necesita más preparación que la que ya trae. La sidra se sirve escanciada, como corresponde.
Sidrería Casa Julián, Posada de Llanes. A pocos kilómetros de la capital del concejo, en un edificio de piedra que lleva décadas en el mismo sitio. El ambiente es el de un chigre de toda la vida, con mesas largas y conversaciones que no bajan de volumen. Las fabes con almejas son el plato que más se repite en los pedidos. La sidra viene de llagar propio. Se come bien y se sale sabiendo dónde has estado.
Si la visita coincide con agosto, el Descenso Internacional del Sella une Arriondas con Ribadesella cada primer sábado del mes. No es solo una competición de piragüismo: es una folixa que ocupa los dos márgenes del río durante varios días. Quien lo ha visto una vez entiende por qué se celebra desde 1930.
La Costa Oriental de Asturias no es un destino que se visita una vez. Es un destino que se vuelve a buscar.
Antonio Lobato lo sabe. Volvió a Ballota con los pies descalzos y la mirada en los Picos. Tú ya sabes dónde está el arenal. Lo que descubras al llegar depende de cuándo decidas hacer la maleta.