Lejos de Marbella: el refugio veraniego de Carmen Lomana con el oriente asturiano.

Carmen Lomana veranea en Celorio, Llanes, desde niña. Ocho playas, un monasterio del XI y la Asturias que pocos le conocen.

Sofía Prendes Valdés · · 4 min de lectura
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Lejos de Marbella: el refugio veraniego de Carmen Lomana con el oriente asturiano.
Las claves 5
  1. 1 Carmen Lomana pasa desde niña sus veranos en Celorio, un pueblo de Llanes con 400 habitantes censados.
  2. 2 Celorio combina ocho playas, entre ellas Palombina y Las Cámaras, con un monasterio del siglo XI.
  3. 3 La gastronomía local se apoya en la sidra, el queso de Cabrales y el pescado de la lonja de Llanes.
  4. 4 En la playa de Troenzo, la roca conocida como la Cara de Cristo atrae cada verano a curiosos.
  5. 5 National Geographic eligió Celorio como uno de los pueblos más destacados de España para visitar en julio.

Carmen Lomana lleva una vida construida sobre estilismos impecables y titulares de Madrid. Pero cada verano cambia ese decorado por uno mucho más pequeño: Celorio, un pueblo de apenas 400 habitantes en el concejo de Llanes, en el oriente asturiano. Ahí no hay flashes. Hay una casa familiar y un mar que no entiende de agendas.

Celorio no vive del turismo de masas. Vive de ocho playas que se reparten entre acantilados y prados, de un monasterio con casi mil años de historia y de un ritmo que no se acelera aunque julio llene las terrazas. Ese contraste, el de una mujer acostumbrada al ruido que elige el silencio, es lo que convierte este rincón en algo más que una anécdota de sociedad.

Lo que sigue no es la crónica de una escapada de postal. Es el retrato de un pueblo que Carmen Lomana lleva, según sus propias palabras, en el corazón desde antes de ser conocida por nadie.

Celorio, el pueblo de Llanes donde Carmen Lomana se descalza

Celorio está a una hora tanto de Oviedo como de Gijón, pegado al mar Cantábrico y dentro del concejo de Llanes. Su población censada apenas llega a los 400 vecinos, una cifra que se multiplica cada verano cuando las segundas residencias se llenan de familias que, como los Lomana, llevan generaciones volviendo.

Carmen Lomana nació en León en 1948, pero sus veranos de infancia y adolescencia transcurrieron aquí, en una casa familiar donde antes se quedaba desde que terminaba el curso hasta que empezaban las clases en septiembre. Ella misma lo ha contado sin necesidad de que nadie se lo preguntara dos veces: sus primeros amores los vivió en Celorio.

El pueblo tiene identidad propia más allá del veraneo. El Monasterio de San Salvador, fundado en el siglo XI, conserva hoy un arco de portada y una torre que sobreviven al paso de los siglos. Es el tipo de patrimonio que encaja con una mujer que ha construido buena parte de su imagen pública alrededor del arte y las antigüedades.

Lejos de Marbella: el refugio veraniego de Carmen Lomana con el oriente asturiano.

Qué ver y hacer en Celorio, Asturias

Playa de Palombina: arena fina y aguas que se calman entre los acantilados, a un paseo corto del centro del pueblo. Es la playa que suele llenarse primero en agosto, aunque en junio todavía se puede tener casi para uno solo.

Playa de Las Cámaras: más recogida, con menos afluencia que Palombina y un entorno donde el prado llega casi hasta la orilla. Buena opción para quien busca la misma agua sin la misma multitud.

Playa de Troenzo: la más fotografiada del municipio, no tanto por su arena como por la llamada Cara de Cristo, una formación rocosa donde varias piedras dibujan, con la luz adecuada, el perfil de un rostro.

Club Marítimo de Celorio: con embarcadero privado, resume esa exclusividad silenciosa del pueblo. No hay lujo de hotel de cinco estrellas. Hay naturaleza preservada y un ritmo que nadie tiene prisa por romper.

Lejos de Marbella: el refugio veraniego de Carmen Lomana con el oriente asturiano.

Dónde comer en Celorio, Asturias

La lonja de Llanes, a pocos minutos en coche, surte de pescado fresco a buena parte de las sidrerías del municipio. Es el producto que marca el verano en esta costa, servido sin artificio en mesas de madera y sidra escanciada de pie.

Menos conocido para quien llega de fuera es el queso de Cabrales, que en las tabernas del interior de Llanes se sirve con pan de escanda y poca ceremonia. Es el tipo de plato que un paladar exigente como el de Carmen Lomana reconoce enseguida como el verdadero lujo de la región: producto sin pretensión.

En Celorio la vecina de toda la vida y la socialite comparten la misma sidrería, y nadie hace preguntas. El pueblo respeta a quien vuelve cada año con la misma discreción con la que Lomana vuelve a él.

«Mis recuerdos de infancia y de adolescencia están ligados a Asturias, mis primeros amores los viví en Celorio. Llevo a Celorio en mi corazón».

Esa frase, más que cualquier estilismo de pasarela, explica por qué Celorio fue elegido por National Geographic como uno de los pueblos más destacados de España para visitar este mes de julio. No hace falta ser conocido para entender lo que significa: solo hace falta haber crecido con este mar como paisaje de fondo.

¿Qué necesita en realidad un verano para ser memorable? Quizás la respuesta esté en un pueblo de 400 habitantes donde hasta una de las mujeres más fotografiadas de España deja la máscara en la puerta.

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Redactora en Latitud Savia. Escribe sobre las personas que habitan y visitan Asturias: sus historias, sus razones y lo que descubren en el norte.

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