Por qué Rodrigo Cuevas, el Freddie Mercury asturiano, no se muda de una aldea de Piloña

La relación real de Rodrigo Cuevas con Piloña, Asturias: por qué el artista más excesivo de los escenarios vive en una aldea y sueña con el silencio del monte.

Sofía Prendes Valdés · · 3 min de lectura
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Por qué Rodrigo Cuevas, el Freddie Mercury asturiano, no se muda de una aldea de Piloña
Las claves 5
  1. 1 Cuevas entiende que el striptease y el nudismo son ejercicios de aceptación radical. Una vuelta a los orígenes donde no cabe el disfraz, solo la intención.
  2. 2 Resulta curioso observar a quien ha sido nombrado uno de los 100 personajes LGTBI del año 2026 confesando su deseo más genuino: ser cabrero. Mientras la industria le cuelga etiquetas de "supremacista asturiano" o "Freddie Mercury del folclore", él, desde la tranquilidad de su casa en Piloña, rebaja la intensidad.
  3. 3 Recupera el legado de las grandes damas de la canción, de esas cupletistas rurales que se comieron los teatros sin domesticar su origen. Para él, el folclore asturiano fue, durante décadas, una pieza de museo o una gimnasia exhibicionista. Hoy, su trabajo consiste en devolverle la sangre.
  4. 4 Entender Piloña ayuda a explicar por qué un Premio Nacional de las Músicas Actuales sigue plantando lechugas en su huerto en vez de mudarse a la ciudad.
  5. 5 Es el artista que agota entradas, que hace virales en 'La revuelta' y que debuta en el cine, pero que sigue encontrando en el nomadismo del circo y en la calma de la montaña asturiana su verdadera vocación. No quiere ser un adorno estético ni un colorete en el escenario. Quiere la adrenalina del riesgo real, la que se siente al pastorear, lejos del foco mediático.

En los Teatros Luchana, Rodrigo Cuevas se quita la ropa entera y bromea sobre el striptease como forma de aprendizaje. En Piloña, el mismo hombre corta leña porque hace frío y no hay más remedio. Esa es la grieta que vale la pena mirar: no la del showman, sino la del vecino.

El cabaretero que quiso nacer en un circo

Antes de subirse a un escenario, Cuevas soñaba con otra cosa. Lo contó él mismo: de crío quería ser acróbata, crecer entre animales, dormir bajo lona. «No creo que haya un lugar mejor para nacer que un circo», ha llegado a decir. El nomadismo, la acampada, la vida sin ataduras.

Ese impulso no desapareció cuando empezó a llenar teatros. Se transformó en otra cosa: en la decisión de plantarse en una aldea del concejo de Piloña y quedarse.

Piloña, la casa que soñó antes de tenerla

Nació en Oviedo, en 1985. Estudió tuba y piano, después sonología en Barcelona. Abandonó la carrera y se fue a Galicia, ocho años en una aldea de San Sebastián de Covelo, aprendiendo gallego y baile tradicional.

Cuando volvió a Asturias, no se instaló en la ciudad. Eligió un pueblo pequeño de Piloña, concejo del oriente asturiano con capital en Infiesto, entre praos y montes que separan el valle del Sella del Piloña. Él mismo lo definió en una entrevista: vive en «la casa en la que siempre soñé».

Lleva allí más de una década. Huerto con lechugas y tomates al lado de casa, leña para el invierno, un pueblo donde, según sus palabras, hay menos regulación y todo está más vivo. Nada de esto sale en los carteles de sus giras.

Por qué Rodrigo Cuevas, el Freddie Mercury asturiano, no se muda de una aldea de Piloña

La Benéfica: el arraigo convertido en proyecto

En 2021, junto a Sergi Martí y Nacho Somovilla, encontró un edificio abandonado en Infiesto. Antes había sido la sede de la Sociedad de Socorro Mutuo, La Benéfica de Piloña. Decidieron devolverle la vida.

No fue un gesto simbólico. Lanzaron una campaña de crowdfunding y reunieron 136.000 euros en dos meses para levantar el tejado y arrancar la rehabilitación de un pequeño teatro en pleno centro de Infiesto. El objetivo no era solo cultural: quería frenar la despoblación, dar a la gente joven del pueblo una razón para no marcharse.

Cuevas lo resumió sin adornos: ser pobre en la ciudad es mucho más duro que ser pobre en el pueblo. La frase pesa más viniendo de alguien que podría vivir donde quisiera.

De la aldea al escenario, y vuelta

Ahí está la paradoja que sostiene todo: el mismo artista al que han llamado supremacista asturiano o Freddie Mercury del folclore, el que se desnuda en Madrid y canta a dúo con Ana Belén o Massiel, regresa siempre a la misma aldea de Piloña.

Por qué Rodrigo Cuevas, el Freddie Mercury asturiano, no se muda de una aldea de Piloña

No usa el folclore como colorete, como él mismo ha dicho de otros artistas. Lo lleva puesto porque lo habita a diario, entre chigres y vecinos que no salen en ninguna crónica. El exceso del escenario y el silencio del prau no son dos vidas distintas. Son la misma, contada en dos volúmenes distintos. Piloña no aparece en sus letras como decorado. Aparece porque es, literalmente, donde vive.

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Redactora en Latitud Savia. Escribe sobre las personas que habitan y visitan Asturias: sus historias, sus razones y lo que descubren en el norte.

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