Galiana, el ingenio de la calle de Avilés diseñada para que nadie se mojara

La Calle Galiana de Avilés: soportales del siglo XVII pensados para artesanos, doble pavimento para ganado y personas, y el Descenso Fluvial que la llena de espuma cada Antroxu.

Clara Hevia Naredo · · 3 min de lectura
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Galiana, el ingenio de la calle de Avilés diseñada para que nadie se mojara
Las claves 5
  1. 1 Es la calle porticada más larga de Avilés, con 252 metros bajo soportal.
  2. 2 Nació en el siglo XVII sobre unos terrenos que antes eran huerta de frailes franciscanos.
  3. 3 Su nombre no tiene nada de artístico: significa, simplemente, "cañada" o camino de ganado.
  4. 4 Durante casi treinta años llevó el nombre de un escritor asturiano, y nadie se lo llamaba así.
  5. 5 Desde 1987 es el escenario de la prueba más disparatada del carnaval avilesino.

Ya sabes qué calle es por el título. Lo que quizá no sabes es que su suelo tiene dos texturas distintas según por dónde pises, o que una vez al año se llena de espuma de pies a cabeza.

Un soportal pensado para el trabajo, un pavimento pensado para las bestias y una calle que, siglos después, sigue esquivando el agua a su manera.

La Calle Galiana, en el casco histórico de Avilés, es célebre por sus soportales: un corredor cubierto diseñado en origen para que los artesanos pudieran trabajar y vender sin que la lluvia les detuviera.

Una cañada convertida en calle

En el siglo XVII, Avilés inició su expansión fuera de la muralla. El terreno disponible, rodeado de marismas y de la ría, obligó a crecer hacia el sur siguiendo dos caminos: el de Oviedo, por la calle Rivero, y el de Grado, por Galiana.

Fue en 1663 cuando empezaron a levantarse las primeras casas sobre la «galiana» —sinónimo de cañada— que bajaba desde el Carbayedo hasta el núcleo urbano. Los terrenos, hasta entonces, habían sido huerta de los frailes franciscanos asentados en la zona.

El ingenio de los soportales

La calle se convirtió pronto en el hogar de artesanos y gente humilde, que ocupaban las viviendas bajo soportal con huerta trasera. El corredor cubierto les permitía trabajar y vender su producción sin interrumpirse por la lluvia. (Y funciona: quien pasea Galiana un día de agua asturiana comprueba enseguida que el ingenio de hace cuatro siglos sigue vigente).

El pavimento conserva todavía su doble textura original: una franja empedrada, pensada para el paso del ganado y las caballerías, y otra de loseta lisa, reservada a los peatones.

La capilla de Jesusín de Galiana

En el extremo final de la calle se levanta la capilla conocida popularmente como «Jesusín» de Galiana. Su origen se remonta al siglo XVII, aunque el edificio que hoy se conserva data del siglo XIX.

Cuando Galiana se llamó Palacio Valdés

El nombre oficial de la calle apenas cambió a lo largo de su historia, con una única excepción: entre el 3 de mayo de 1918 y el 19 de julio de 1945, llevó el nombre del escritor avilesino Armando Palacio Valdés. El homenaje literario no logró desplazar a Galiana en el habla de los vecinos, que siguieron llamándola como siempre.

El Descenso Fluvial: cuando Galiana se llena de espuma

Desde 1987, la calle acoge cada Antroxu (el carnaval avilesino) el Descenso Fluvial, considerado el evento más original de estas fiestas y uno de los más destacados del norte de España. Durante la prueba, los participantes bajan por el trazado de Galiana entre espuma y disfraces, convirtiendo el soportal de los artesanos en pista de obstáculos por un día.

Qué ver en Galiana

  • Los 252 metros de soportal, apoyados sobre más de un centenar de columnas.
  • El doble pavimento original de empedrado y loseta.
  • Las trampillas del siglo XVII, visibles entre los números 40 y 44, que comunicaban el piso con el soportal.
  • La hornacina de la Virgen del Carmen, en el portal 18, con canciones marineras cada 16 de julio.
  • La capilla de Jesusín de Galiana, al final de la calle.

Galiana enlaza sin esfuerzo con la calle Rivero y el resto del casco histórico avilesino, una parada obligada si visitas Avilés. ¿Te animas a pisar la franja de losa reservada a las personas, o prefieres probar suerte por donde antes caminaba el ganado?

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Clara Hevia Naredo
Escrito por Clara Hevia Naredo

Clara Hevia Naredo transforma el patrimonio histórico en contenido digital de alto valor. Especialista en comunicación y arqueología del paisaje, crea guías para el viajero culto.

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