Ana María Acevedo tomó el relevo de la explotación familiar en 2004 con una convicción clara: la Faba Asturiana necesitaba algo más que historia; necesitaba un oficio actualizado. En sus fincas de Coaña, el cultivo no se mide por hectáreas, sino por el respeto a los ciclos. Hoy, su producción bajo la marca La Estela es una referencia de cómo la Indicación Geográfica Protegida (IGP) no es solo un sello en una bolsa, sino el resultado de una cosecha manual y un secado natural que preserva la integridad de la legumbre.
Coaña y el Navia: el microclima del occidente
El noroccidente asturiano, y en concreto el entorno del Parque Histórico del Navia, ofrece unas condiciones únicas. La influencia del Atlántico y la protección de los valles crean un microclima que permite una maduración lenta. Mientras en otras zonas de Asturias la legumbre busca el volumen, en las fincas de Coaña, Navia y Castropol se busca la cremosidad del grano. Es aquí donde el trabajo de fincas pequeñas y dispersas genera una trazabilidad que las grandes explotaciones nunca podrán igualar.
La diferencia técnica: por qué la faba de La Estela es distinta
- Cosecha manual: Se realiza vaina a vaina, evitando el golpe de la maquinaria que rompe la piel y arruina la cocción posterior.
- Secado natural: El grano no se somete a procesos de secado industrial acelerado, lo que mantiene el almidón intacto, garantizando que la legumbre «no se desmelene» durante la cocción.
- Variedad: El trabajo con la verdina —la joya de piel fina y color verde esmeralda— exige un control de maduración al límite: se debe recoger justo antes de que la semilla cambie de color, un saber hacer que solo se adquiere tras años de «oficio».
Qué ver en Coaña: raíces prerromanas
La historia aquí es geológica y humana. El Castro de Coaña no es solo un poblado fortificado; es la prueba de que este territorio ha sido una despensa estratégica durante milenios. Junto a la estela discoidea que vigila las tierras de La Estela, la visita al conjunto etnográfico de Teixois es obligada para entender cómo la fuerza del agua del Navia molía el grano antes de la era de la electricidad.
Gastronomía: el producto de la tierra
En Navia, la faba no es un ingrediente, es el eje central de la carta. En locales como Blanco (La Colorada), la legumbre se trata con el mismo respeto que un pescado de ría. La clave es el maridaje: la faba IGP con compango (la clásica fabada) frente a la verdina con marisco o pescados de anzuelo. Esta dualidad —la contundencia de la carne contra la finura del marisco— es lo que convierte a la gastronomía del occidente asturiano en un referente nacional.