Los dos desconocidos de la Catedral de Oviedo, 1.100 años de historia separados por una plaza

Uno fundó la ciudad, la otra es el personaje literario más famoso de España. Descubre la historia de las dos estatuas que comparten plaza frente a la Catedral de Oviedo sin haberse cruzado jamás.

Mateo Vega Sanzo · · 3 min de lectura
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Los dos desconocidos de la Catedral de Oviedo, 1.100 años de historia separados por una plaza
Las claves 5
  1. 1 La estatua de La Regenta representa a Ana Ozores, protagonista de la novela de Leopoldo Alas «Clarín».
  2. 2 La plaza donde se alza no lleva su nombre, sino el de Alfonso II el Casto, rey astur del siglo IX.
  3. 3 Alfonso II tiene su propia estatua a pocos metros, en la calle Águila, junto a la Catedral.
  4. 4 Nada más que mil cien años separan al rey real de la mujer de ficción que comparten el mismo escenario.
  5. 5 En la novela, el personaje que atormenta a Ana Ozores observaba la ciudad desde la torre de la catedral.

Las claves de este artículoFrente a la Catedral de Oviedo hay dos personajes de piedra y bronce que llevan décadas compartiendo plaza sin haberse visto nunca. Uno lleva ahí desde 1942, esculpido en piedra. La otra llegó en 1997, en bronce. Entre ellos hay más de mil años de diferencia, y ninguno de los dos es exactamente quien parece a simple vista.

Quién fue La Regenta, la mujer que Oviedo convirtió en estatua

La Regenta no es un personaje histórico: es Ana Ozores, la protagonista de la novela de Leopoldo Alas «Clarín», publicada en 1884 y considerada por muchos críticos, entre ellos Mario Vargas Llosa, la mejor novela española del siglo XIX. La obra retrata Vetusta, un trasunto apenas disimulado de la propia Oviedo, y narra el ahogo de una mujer atrapada entre un marido mayor, un seductor calculador y un clérigo obsesionado con ella.

La estatua de bronce, obra del escultor asturiano Mauro Álvarez Fernández, se inauguró en 1997 y muestra a Ana Ozores a tamaño ligeramente superior al natural, caminando frente a la fachada de la catedral. No es casualidad que la colocaran justo ahí: en la novela, buena parte de su tormento gira en torno al Magistral de la propia catedral, Fermín de Pas.

El rey que da nombre a la plaza y que casi nadie mira

La plaza donde está La Regenta no lleva su nombre. Se llama plaza de Alfonso II el Casto, en honor al monarca astur que reinó entre los años 791 y 842, fundó la ciudad de Oviedo como sede real y mandó construir la primera basílica sobre la que hoy se levanta la catedral. Se le considera además el primer peregrino de la historia, tras dirigirse hasta Santiago de Compostela al conocer el hallazgo de los restos del apóstol.

Alfonso II tiene su propia estatua, obra del escultor Víctor Hevia de 1942, situada a pocos metros de allí, en la calle Águila, junto a la propia catedral. El monumento lo representa con armadura visigoda, una mano en el pecho, mirando hacia el templo con expresión serena, casi de santo. Cada 20 de marzo, aniversario de su muerte, la catedral todavía celebra un responso en su memoria.

Cuando la ficción y la historia comparten el mismo escenario

El cruce es casi literario en sí mismo: un rey real convertido en piedra vigila la fachada con la conciencia tranquila de quien fundó la ciudad santa, mientras a pocos pasos una mujer de ficción camina eternamente atrapada por la hipocresía religiosa de esa misma ciudad. En la novela, el Magistral Fermín de Pas subía con frecuencia a la torre de la catedral, a más de setenta metros de altura, a observar Vetusta y soñar que la dominaba, obsesionado con la propia Ana Ozores.

Mil cien años separan al rey histórico del personaje literario, pero ambos acabaron convertidos en estatua frente al mismo edificio, sin que ninguno de los dos supiera nunca del otro. Es la clase de coincidencia que solo una ciudad tan compacta como Oviedo, donde la historia y la ficción caben en la misma plaza, puede ofrecer.

Qué más hay en la plaza de Alfonso II el Casto

La plaza reúne, además de las dos estatuas, la fuente situada entre la catedral y el Palacio de la Rúa, la edificación civil más antigua de Oviedo, del siglo XV, levantada sobre una antigua torre defensiva. A un lado, la capilla de la Balesquida recuerda a una benefactora del Oviedo medieval que donó sus bienes a la cofradía de sastres más antigua de España.

Si después de este paseo literario te apetece seguir mirando hacia arriba, no te pierdas las gárgolas y figuras ocultas de la propia Catedral de Oviedo.

Cae la tarde sobre la plaza y las dos estatuas siguen en su sitio, cada una mirando hacia la misma piedra por razones completamente distintas. Un rey que fundó una ciudad santa, y una mujer de papel que esa misma ciudad nunca dejó de vigilar.

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Mateo Vega Sanzo
Escrito por Mateo Vega Sanzo

Cronista de territorio en Latitud Savia. Recorre costa, interior y pueblos de Asturias hablando con quien realmente vive el paisaje.

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