Por qué recoger manzanas en Asturias es, literalmente, lo contrario de la depresión

Descubre la recolección de manzana en Asturias: una experiencia sensorial en Villaviciosa y Nava que combate la anhedonia y conecta con la recompensa real.

Latitud Savia · · 4 min de lectura
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Recogida de manzanas en un manzanal de Asturias durante la temporada de la sidra, con fruta recién cosechada destinada a la elaboración de sidra natural.

Manzanas recién recogidas en un manzanal asturiano durante la campaña de recolección. La imagen representa una de las tradiciones más arraigadas de Asturias, donde la cosecha de variedades autóctonas marca el inicio de la elaboración de la sidra natural y conecta con una experiencia sensorial ligada al entorno rural.

Las claves 5
  1. 1 Un estudio de PNAS detecta anhedonia midiendo cómo las personas responden a tareas de recolección de manzanas.<
  2. 2 La anhedonia es la incapacidad de sentir placer en lo cotidiano; no es tristeza, es ausencia de disfrute real.
  3. 3 En Asturias, la recogida de manzana en octubre es una tarea sensorial colectiva con siglos de práctica territorial.
  4. 4 Los manzanales de Villaviciosa, Nava y Sariego concentran variedades autóctonas que solo existen en esta región.
  5. 5 El llagar convierte esa recolección en proceso: de la manzana en el prau a la sidra natural en el chigre.

Investigadores de la Universidad de Cambridge publicaron en Proceedings of the National Academy of Sciences un estudio sobre anhedonia, la incapacidad clínica de sentir placer en actividades que antes resultaban gratificantes. Para medirla usaron un videojuego de tres minutos. El juego consistía en recoger manzanas.

No es un detalle menor. La recolección de manzana es una de las tareas humanas más antiguas, más físicas y más concretas que existen. Y en Asturias, cada octubre, esa tarea ocurre en versión real sobre el terreno, con las manos en la fruta y los pies en el prau.

Lo que el estudio encontró en tres minutos

El estudio analizó a 120 participantes, la mitad con diagnóstico de depresión y la otra mitad sin él. Los investigadores observaron que las personas con depresión abandonaban la tarea de recolección antes de tiempo. No porque no pudieran seguir; sino porque sus expectativas de recompensa se habían distorsionado. El cerebro dejaba de anticipar que el esfuerzo valdría la pena.

Esa distorsión es la anhedonia. No es estar triste. Es perder la capacidad de que algo concreto, tocar, oler, recoger, resulte suficiente recompensa para continuar. El estudio concluye que la dificultad para adaptar expectativas ante el entorno es el mecanismo central que mantiene esa condición activa.

El videojuego simulaba algo. En Asturias, ese algo existe sin simulación.

Octubre en el manzanal: lo que la pantalla no puede replicar

La recogida de manzana en Asturias empieza en septiembre con las variedades más tempranas y se extiende hasta noviembre. El grueso ocurre en octubre, cuando los manzanales de Villaviciosa, Nava, Sariego y Cabranes concentran una actividad que no ha cambiado en lo esencial desde hace siglos.

La manzana no se recoge sola. Cae al prau cuando está madura y se recoge del suelo, a mano, una a una o con rastrillo según la tradición del llagar. El olor que desprende la fruta madura sobre la hierba húmeda de octubre no tiene nombre técnico en ningún glosario sensorial, pero cualquiera que lo haya olido una vez lo reconoce al instante.

Las variedades que se recogen en estos concejos son autóctonas: Raxao, Durona de Tresali, Verdialina, De la Riega, Xuanina, Fuentes, Blanquina. Cada una tiene un momento de maduración distinto, un peso diferente en la mano y un color que va del verde pálido al rojo oscuro casi negro. Recogerlas implica distinguirlas. Implica prestar atención.

Por qué esa atención importa

El estudio de PNAS identifica la rigidez mental, la incapacidad de ajustar la percepción ante lo que cambia, como el factor que sostiene la anhedonia. La recolección real exige exactamente lo contrario: leer el terreno, notar cuál manzana está lista y cuál no, adaptar el gesto al peso de la fruta, al estado del suelo, a la luz de la tarde.

No es terapia. No se presenta como tal. Pero es el tipo de tarea sensorial, concreta, física y con resultado visible que el cerebro procesa como recompensa genuina. Ver el cesto llenarse es una métrica que el cuerpo entiende sin necesidad de que nadie se lo explique.

Del prau al llagar: el proceso completo como experiencia

En los llagares con visita abierta al público, la recogida no termina en el cesto. La manzana pasa por el lavado, el prensado y la clarificación del mosto. En los llagares tradicionales de la zona, el ruido de la prensa hidráulica sobre la fruta y el primer chorro de mosto saliendo son momentos que los que los han vivido no describen con indiferencia.

El Llagar Trabanco, en Villaviciosa, y el Llagar de Valverán, en Sariego, tienen producción activa en temporada y permiten ver el proceso en distintas fases. En Nava, el Museo de la Sidra de Asturias contextualiza la historia completa con piezas originales y explicaciones sobre las variedades autóctonas.

Para quien quiera ir más lejos, el concejo de Cabranes, a menos de quince kilómetros de Nava, conserva algunos de los manzanales más antiguos de la región. En octubre, con la fruta en el suelo y el aire con ese olor agridulce que solo existe en esas semanas, es difícil pensar en otra cosa que no sea lo que tienes delante.

Dónde comer en Villaviciosa después de la recogida

El Restaurante Casa Pipa, en el casco de Villaviciosa, trabaja con producto del concejo y tiene en carta preparaciones con pitu de caleya y verduras de temporada. La sidra que sirven es de producción local, escanciada en mesa.

En la misma villa, el Chigre El Llavador mantiene el formato de barra: pinchos elaborados, sidra del año y conversación con el escanciador sobre qué llagar ha sacado mejor cosecha. Es el tipo de sitio donde la información sobre la manzana llega sin que nadie la busque.

El estudio midió el placer con un videojuego de manzanas durante tres minutos. En Asturias, esa misma medida existe en formato de tarde de octubre, cesto en mano, con el olor del mosto recién prensado llegando desde el llagar. No hace falta una pantalla para saber si el mecanismo funciona.

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Latitud Savia
Escrito por Latitud Savia

Firma colectiva de Latitud Savia para piezas de última hora, actualizaciones y contenido elaborado conjuntamente por la redacción.

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