Lastres no necesita presentación en Asturias, aunque conviene hacer una aclaración antes de reservar mesa: el pueblo pertenece al concejo de Colunga, pero tiene identidad propia de sobra. Puerto, lonja, torre del reloj y calles empinadas que bajan directas al Cantábrico. Trae buen calzado: las cuestas son parte del paisaje, no un detalle menor.
Parte de la fama reciente del pueblo viene de la televisión. Lastres fue el escenario de la serie Doctor Mateo, y desde entonces buena parte de sus restaurantes trabajan a diario con las mesas llenas, algo que conviene tener en cuenta antes de bajar sin reserva un sábado de agosto.
Si lo que buscas es la villa, la sidra de aldea y el menú del día entre semana, esa es otra guía: dónde comer en Colunga. Esta es la ruta de Lastres, zona a zona.

Dónde comer en Lastres: las zonas clave
El pueblo se recorre de arriba abajo, literalmente, así que conviene saber qué hay en cada tramo de la bajada:
- El inicio de la bajada al puerto, nada más entrar al pueblo, es donde está Eutimio, el nombre que todo el mundo recomienda primero.
- La parte alta del casco guarda terrazas con vistas, como la de El Cafetín, donde conviene subir con reserva ya hecha.
- La Calle de la Bajada Al Puerto, a media cuesta, es la zona del menú del día y el ambiente de vecinos, con El Escanu como referencia.
- La Calle El Cristo, algo apartada del bullicio del puerto, guarda La Botica, la fabada más discutida del pueblo.
- El Mirador de San Roque, en lo más alto de Lastres, junto a la capilla del mismo nombre, tiene las vistas más altas de todas y un restaurante que lleva su nombre.
- El Barrio San Antonio, fuera del circuito turístico, es donde va la gente del pueblo a tomar cañas y comer sin pose.
Restaurantes y sidrerías mejor valoradas
| Nombre | Zona | Precio medio | Nota |
|---|---|---|---|
| Eutimio | Inicio de la bajada al puerto | 25-40 € | 4,7 (887 reseñas) |
| El Cafetín | Alto del pueblo, terraza | 25-40 € | 4,8 (124 reseñas) |
| Bar Restaurante El Escanu | Calle de la Bajada Al Puerto | 15-20 € | 4,1 (532 reseñas) |
| La Botica | Calle El Cristo | 25-45 € | 4,0 (328 reseñas) |
| Restaurante El Mirador | Mirador de San Roque | 20-30 € | 3,8 (950 reseñas) |
| Rancho Chico Bar | Barrio San Antonio | 10-20 € | 4,2 (54 reseñas) |
1. Eutimio: El baluarte de la rula y la saga de María Busta
Justo donde la cuesta empieza a despeñarse hacia el muelle, Eutimio encabeza todas las recomendaciones con mérito propio. No es solo un restaurante con solera, sino una institución familiar liderada por la cocinera María Busta, cuyo compromiso con la lonja local ha marcado escuela en el oriente asturiano.
Su carta es una oda al producto fresco: ensalada de sardinas, croquetas de la abuela, pulpo con salsa de setas y el celebrado arroz seco con chipirones de Lastres. Destacan también los pescados a la espalda —como el san martín o el rodaballo— y su emblemática merluza al Eutimio, de ración generosa. Con semejante renombre, la reserva anticipada no es un consejo, es una necesidad absoluta.
La cocina de Eutimio hunde sus cimientos en la tradición de las mariscadoras y pescadores locales. Su recetario no busca la vanguardia de laboratorio, sino la perfección técnica en el fondo de espinas, el chup-chup pausado y el respeto absoluto al pescado que esa misma mañana subió de la rula.
2. El Cafetín: Arquitectura de mareantes y alta cocina marinera
Encaramado en la parte alta del casco histórico, en un cuidado local de piedra y madera, El Cafetín ostenta la puntuación más alta de todo el pueblo. Regentado por Clara en sala y el chef Felipe en los fogones, destaca por su fabulosa terraza con vistas abiertas al puerto y por un trato cercano que fideliza al comensal.
La propuesta culinaria evoluciona al ritmo de la temporada: en época de fabes triunfan con la fabada clásica y las fabes con andaricas (nécoras), mientras que el pixín en salsa de oricios alcanza cotas sobresalientes. Completan la oferta el arroz con bogavante, el rodaballo a la espalda, los tortos de maíz con revuelto de oricios y una milimétrica tarta de queso al horno.
Ubicado en zonas que heredan la tipología de las casonas de antiguos armadores y mareantes, este establecimiento conecta con la tradición de aprovechar los recursos de las rocas intermareales. Los erizos y andaricas recolectados en las mareas vivas de invierno por mariscadores de bajamar son el alma de sus platos más celebrados.
3. Bar Restaurante El Escanu: La memoria del escaño y el menú de mar
Bajando por la calle que le da nombre hacia el muelle, El Escanu representa el refugio sin lujos que frecuenta la gente del pueblo. Es un espacio informal, bullicioso y dotado de unas vistas inmejorables al puerto, donde la atención del equipo —con Fran como referente en sala— hace que uno se sienta como en casa.
Su menú del día de 15 euros es legendario: fabada rotunda, ensalada de cecina con queso de cabra, lubina y merluza a la plancha, rematadas con arroz con leche casero. El cachopo especial, relleno de carne de calidad, jamón york, queso y pimiento rojo, se acompaña de una rústica cesta de pan de pueblo.
El nombre evoca a l’escanu, el banco de madera tradicional situado junto al lar o la entrada de las viviendas marineras, donde los pescadores se sentaban a remendar redes o charlar al atardecer. Su cocina de puchero refleja la dieta energética y calórica que consumían las familias marineras antes de zarpar de madrugada.
4. La Botica: Rebotica vecinal y la gran controversia de la fabada
Enclavada en la histórica Calle El Cristo, La Botica genera opiniones encontradas que van desde el entusiasmo devoto hasta la crítica por precios elevados. Es, sin duda, el local que más debate suscita en el pueblo, pero también uno de los que ofrece mayor personalidad en sus guisos de cuchara.
Entre sus especialidades destacan las verdinas con centollo, los potes asturianos, los calamares en su tinta y la palometa roja a la espalda con reducción de vino blanco. Conviene consultar siempre las recomendaciones del día antes de lanzarse a pedir piezas fuera de carta.
La Calle El Cristo guarda la memoria de los antiguos puntos de reunión y tertulia vecinal. El uso de la verdina —alubia autóctona de los valles del Bajo Deva y Colunga, cultivada en huertas con influencia salitrina— dota a sus platos de cuchara de una identidad biogeográfica inconfundible.
5. Restaurante El Mirador: Panorámicas bajo la protección de San Roque
Situado en lo más alto de Lastres, junto a la emblemática Capilla de San Roque, este restaurante cuenta con la terraza acristalada con mayor desnivel sobre el mar de toda la costa colunguesa. Es el establecimiento con mayor volumen de opiniones de la villa gracias al tirón mediático de la zona.
Su plato estrella es el Arroz Mirador —servido con el marisco completamente pelado—, acompañado de setas al cabrales, paté de cabracho, chipirones fritos y un apartado de repostería casera donde destacan la tarta de tres chocolates y el arroz con leche.
San Roque es el histórico patrono protector de los gremios marineros. Antiguamente, los pescadores subían a esta atalaya a encomendarse y pedir bonanza antes de afrontar las peligrosas mareas del Cantábrico. Hoy, comer aquí es contemplar la rasa costera y la playa de La Griega, cuna de icnitas de dinosaurio, uniendo geología y alta cocina marinera.
6. Rancho Chico Bar: La resistencia local en el Barrio San Antonio
Alejado del escaparate turístico y del decorado televisivo de Doctor Mateo, el Barrio San Antonio acoge el verdadero corazón social de Lastres. Rancho Chico es el bar donde los residentes de todo el año se reúnen a tomar los vinos y disfrutar de una atmósfera auténtica.
La oferta es directa y honesta: cachopos caseros, hamburguesas contundentes, croquetas de jamón y la tradicional tarta María Luisa de postre. Con un trato sumamente cercano y familiar, representa la economía de barrio que resiste frente a la masificación estival.
Este barrio exterior al circuito de postal mantiene viva la sociabilidad marinera tradicional. Aquí no hay pretensiones estéticas ni menús diseñados para portadas de revistas; solo el pulso cotidiano de una comunidad que sigue haciendo de la taberna su punto de encuentro natural.
Consejos prácticos para comer bien en Lastres
Antes de bajar hacia el puerto, cinco cosas que ahorran disgustos:
El coche se queda arriba. El casco es empinado y estrecho, y el aparcamiento cerca del puerto es limitado incluso fuera de temporada alta. Dejar el coche en la parte alta del pueblo y bajar andando es lo que hace la gente que ya conoce Lastres; subir después de comer, con cuesta y sin prisa, forma parte del plan.
Reservar no es opcional en verano, y menos en los sitios con más fama televisiva. Eutimio, El Cafetín y El Mirador llenan mesa antes de las dos de la tarde en temporada alta. Si el plan es comer marisco de lonja un sábado de agosto, la reserva se hace con días de antelación, no la misma mañana.
Los platos fuera de carta no llevan precio fijo. En La Botica, en concreto, conviene preguntar el precio del cachopo o de raciones especiales antes de pedir; la diferencia entre una buena experiencia y una decepción cara suele estar ahí.
El pescado varía según lo que haya entrado esa mañana. En un pueblo con lonja propia, la carta de temporada manda más que la carta impresa. Preguntar por el pescado del día suele dar mejor resultado que pedir a ciegas.
Lastres no se visita, se baja. Y se sube después, con la sal del mar todavía en la ropa y la mesa ya decidida para la próxima vez.
Preguntas frecuentes
¿Hay que reservar en Lastres en verano?
Sí, sobre todo en Eutimio, El Cafetín y El Mirador. En El Cafetín, con dos días de antelación es lo recomendable; en El Mirador, dado el tirón de la serie Doctor Mateo, la reserva es casi obligatoria en fin de semana.
¿Cuánto cuesta comer en Lastres?
¿Cuánto cuesta comer en Lastres? Eutimio y El Cafetín se mueven entre 25 y 40 euros por el tipo de producto: marisco y pescado de lonja. La Botica puede llegar a 45 euros si se pide cachopo en terraza. El Escanu, con su menú de 15 euros, y Rancho Chico Bar son las opciones más asequibles sin renunciar a buena valoración.
¿Se puede comer marisco fresco sin salir del pueblo?
Sí: Eutimio, El Escanu y El Mirador trabajan con producto que no necesita subir desde ningún otro sitio.